El Peso del Armiño

5 Marzo 2008

Tregua en Kosovo

Archivado en: Esto me ha pasado a mí — Imperator @ 22:05

La Beba duerme plácida sobre mi futón. Hace un rato que Oto ha dejado de maúllar en la puerta. Tengo sangre y cortes en toda la mano derecha, producto del estrés postraumático de la Beba al oler al Oto, y eso que Oto es literalmente inofensivo y se ha dejado pegar por ella, por Dios santo.

Ahora duerme. Mañana más.

Gary Gygax ha muerto.

Archivado en: Esto me ha pasado a mí — Imperator @ 0:01

El creador de Dungeons & Dragons y del hobby que tantas cosas buenas me ha dado ha muerto hoy, a la edad de 69 años. Descansa en paz, Gary. Muchas gracias por todo.

La guinda negra en un pastel de mierda. Ahora, a por la cuchara.

Otro imbécil, pero de otra clase.

Archivado en: Esto me ha pasado a mí — Imperator @ 0:01

Las cosas tienen diferentes escalas de valor. Estas escalas varían según la persona y según el momento, las circunstancias del clima o las hormonas de cada uno/a. A cada uno lo suyo.

Hay cosas que se miden en tupper de crema de verduras potencialmente pasada de fecha, y cotizan a la baja además.

Los soldados no podemos volar, pero es que los reyes tampoco. Ni nadie salvo los pájaros, en realidad. Los soldados podemos, y lo hacemos, vadear en el barro de las trincheras hasta la cintura, apretar los dientes y volver un día tras otro al frente, hacer obras, evacuar a gente, sofocar incendios… lo que haga falta. Unas veces bien y otras mal, claro. Pero sin dudas ni preguntas. Y cuando toca, nos comemos la bala, a menudo las balas. A veces nos colgamos (nos cuelgan) la medalla, pero para qué engañarnos, las más de las veces se la cuelga el rey, que hace más relaciones públicas que nosotros, que nos callamos y vamos al tajo.

Y la actuación de un soldado, lo sé, puede verse desde muchos prismas. Si en una operación un soldado tiene 2 objetivos y cumple 1, pero por otro lado alcanza una cota inesperada, hay muchas formas de verlo. Especialmente cuando las órdenes priorizan unos objetivos antes que otros. Tu confianza en la unidad puede crecer, y puedes decidir que merecen seguir en la brecha (con medalla o sin ella, que eso es lo de menos). O puedes decidir que son unos traidores y fusilarlos a todos, mandarlos al gulag, o lo que sea. Y esa es una decisión propia, que nada tiene que decir del soldado, sino del rey.

O lo que es lo mismo, pero con menos filfas: sí, cielo, se me pasó meter la puta crema de verduras en la puta nevera. Entiendo que es un marrón, que molesta y que da mucho por culo porque vienes muy cansada, tienes la regla y estás hecha migas, y pensabas que eso estaba solucionado. Entiendo, sinceramente, que eso te jodiera mucho.

A cambio de eso, cuidé del Barbián el fin de semana (que yo entendí era el objetivo importante, mi error) desde el mismo puto minuto que me bajé del avión en la T4 y antes de pasar por casa a dejar las maletas, me quité de dormir para que se tomara los antibióticos a las 9 de la mañana, y corté planes a la mitad para que tomara la 2ª a las 21, limpié pis de gato por los suelos, ordené lo que tiraron y jugué con ellos de modo que los gatos estuvieran menos rayados y tú pudieras disfrutar en calma de ese curso que te has ganado con creces (y digo esto sin la menor nota de sarcasmo). Registré una y otra vez la casa para segurarme de que no hubiera vomitado y no hubiera ninguna urgencia por su parte. Y la semana anterior, presté menos atención a personas con las que quería estar y que se portaron maravillosamente conmigo, y presté menos atención y dedicación al lugar en el que estaba, para buscar por Londres regalos perfectos para tu cumpleaños, cosas que fueran especiales y que encontraras lo más primorosamente dispuestas a tu vuelta, la mejor bienvenida que yo pudiera darte.

Ese esfuerzo tiene menos valor que 6 putos tupper de puta crema de verdura, o 12 putas raciones de mierda en papilla, y desde luego es motivo suficiente para retirar la confianza en una persona y decidir que es que el pobrete no da para más, y que hay que ser un poco (o un mucho) imbécil para confiar en él porque, obviamente, un despiste así es crimen de lesa majestad. Mi fallo es no darme cuenta de qué cotizaciones usa el mercado de valores: y ojo, no creo que lo que yo he hecho sea nada especial. Creo que es lo que cualquier persona hace por otra persona a la que quiere, y eso es algo que he aprendido de ti y que te agradezco. Pero por esa misma razón, la verdad, creo que se merece algo más. La verdad, si la hubiera metido en la nevera, hubiera habido un fallo eléctrico y se hubiera echado a perder igual, imagino que la apreciación sería diferente, pero la comida se habría jodido igual. De modo que la puta comida no debía ser tan importante.

Hasta ahora he leído y he callado siempre. Creo que era lo más respetuoso con el derecho de cada uno a soltar en su blog lo que se le ponga, y sigo creyéndolo. Pero hoy, por alusiones, hago una excepción. Esta es la primera vez que hablo sobre este tema aquí. También es la última.

 

 

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