El anticlímax más grande del mundo 

Ya está. Lo he conseguido. La luz de la mañana de inunda el comedor. Con la ayuda de Eärendil en su encarnación de extra de Willow con una espada, derribo con mi espada al último de los orcos de Blackrock, que cae entre estertores. Al mismo tiempo, una luz resplandeciente me envuelve, mis heridas sanan, y el número que hay junto a mi retrato cambia.

Lo he hecho. Ahora ya no pone un 57. Pone un 58. Un 58. Eso sólo puede significar una cosa:

Es hora de cruzar el Portal Oscuro.

Por supuesto, he de afrontar esto con calma. No es el momento de tener arrebatos adolescentes de histeria por haber alcanzado el nivel que me permite usar esa expansión que compré. Abro el canal de chat de mi guild para anunciar a mis compadres de manera digna que ya puedo unirme a la élite de los Elegidos:

“[Guild]CianBrule: DING DING DING DING DING DING!!!! Who’s boss, huh? Who’s boss here now, motherfuckers? Level 58 boss!!”

“[Guild]Badvocmcmad: Cian, language!”

“[Guild]CianBrule: Sorry.”

Entre felicitaciones de mis compañeros de guild, me encamino gallardamente al puesto de grifos más cercano para volar hacia el Portal Oscuro. Uno de mis hermanos de guild se ofrece a capturar las imágenes para la posteridad. Aterrizo en la fortaleza de Nethergarde, monto en mi brioso corcel y galopo hacia el cráter donde se abre el Portal Oscuro, ignorando a los monstruos que, en otras circunstancias, habría matado por la experiencia y por algunos órganos de su cuerpo. Desde la cima del cráter, contemplo el Portal, rodeado por ejércitos que esperan para evitar que nada salga de allí. Bueno, en realidad está rodeado por un montón de catapultas y maquinaria de asedio que atiende nadie. A lo mejor hay una docena de soldados por aquí y allí. Y unos generales de aspecto atareado que están en una mesa, justo frente al portal.

Mi colega Badvoc está en el portal. Hago unas poses y capturo la imagen para tener una foto de ese momento. Snif. Ojalá Rapun estuviera aquí, pero está en el curro. Suficientes fotos. El momento ha llegado. Abro el chat del guild para anunciar que voy a cruzar, y me lanzo contra el Portal.

No pasa nada.

¿Conocéis al Niño Loco Alemán? Bueno, es una reconstrucción ligeramente exagerada de cómo me sentí. Barbián, cómodamente dormido en mi regazo, salta sobresaltado y dispara las zarpas en todas direcciones. Estoy sangrando. No me importa.

Uno de los compadres sugiere que pruebe en el ordenador de Rapun, que tiene la expansión y funciona sin problemas. Eso va a ser. Salgo del juego en mi portátil, voy al PC de Rapun, conecto al juego, accedo………

Lo vuelvo a intentar. Fracaso. Este es uno de los anticlímax más grandes de los últimos tiempos.

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

Sólo me queda una posible opción. Accedo a mi cuenta, y veo lo que ha ocurrido. Empecé a jugar con la expansión usando una oferta de prueba de 10 días gratuitos. Se me olvidó pasar a la cuenta completa, una vez adquirí la caja, con lo que la expansión está desactivada. No pasa nada. Ahora que tengo la caja, sólo tengo que actualizar el código para disfrutar de la expansión.

El botón para hacerlo no funciona. Me dice que no tengo la expansión instalada.

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

Por tanto, no hay Portal Oscuro para mí. A menos que…

… a menos que me reinstale el puto juego entero. Con la puta expansión. 9 DVDs en total. Y después, esperar pacientemente 2 días para que se bajen todos los putos parches.

Porque, amiguitos, no penséis que World of Warcraft es un juego que te lo instalas y ya está. No. Después de instalarlo, tienes que bajar un montón de parches. Pero un montón. Y cada vez más, a medida que van saliendo nuevos parches. Y si tienes instalados add-ons (pequeños programas que te añaden funciones durante el juego) tienes que reinstalarlos todos.

Sigh.

Por supuesto, reinstalé el juego, y esta vez funcionó. Y como tarda lo que tarda, esta vez Rapun estaba a mi lado cuando crucé el Portal, y me sirvió de guía en el nuevo mundo. Y todo fue mucho mejor por eso. Por supuesto, lo primero que hice al traspasar el Portal fue cargar contra el demonio más grande que pude ver, que me hizo pulpa en menos de 30 segundos. Es una especie de suicidio ritual cuando cruzas. No hagáis caso.

Al día siguiente el Capitán Napalm nos nombró oficiales a Rapun y a mí. Y me puse irracionalmente contento.

Ya está más cercano el día en el que Rapun y yo podamos patear culos de monstruo hombro con hombro con el Capitán Napalm, Eärendil, y el resto de amigos del guild. Tendremos que correr para llegar a nivel 70 antes de que salga la siguiente expansión para que todos progresemos a la vez y no nos quedemos descolgados de nuevo. Pero lo haremos, y barreremos los campos de batalla de Azeroth lanzando el grito de guerra del guild.

WTF? TWF FTW!

Si no, de qué iba a echar yo los ratos matando una y otra vez los mismos bichos.