Bueno, no. Realmente no. Sigo teniendo los marmóreos pectorales de un Dios griego con los que puedo abrir botellines de cerveza. Pero el título tiene sentido. Paciencia.
Hay conversaciones que creo que son… constantes universales. Como la constante g de la gravedad, o algo así. Y si vas a desayunar suficientes veces con un grupo de gente, acaban por salir. No sé si es reconfortante o es deprimente. O ambas cosas.
Hoy yo era el único hombre en la mesa, lo cual, nos guste o no, sesga las conversaciones. Y en ese momento una (la llamaremos B.) ha arrancado a quejarse de lo mal que se siente con la regla. En ese momento, como miembros (o miembras, que ya no se sabe estos días), las otras 4 mujeres de la mesa han acordado que todos los hombres (y yo en particular, dado que me miraban a mí como si yo tuviese la culpa de la regla de B.), deberíamos padecer la regla al menos una vez para que pudiéramos entender lo que eso supone.
Es una idea reventadamente retardada. Yo no les deseo a las mujeres que pasen nunca un dolor de huevos, por ejemplo. Porque no necesito desearle a nadie un proceso biológico doloroso “para que aprendan”. A veces he llegado a decir que todas las mujeres deberían tener una relación de pareja con otra mujer para ver lo confuso que llega a ser a veces tratar con vosotras, chicas. Así que no, lo admito con libertad, nunca podré ponerme en vuestro lugar al 100% y entender plenamente lo que es la regla. Ni quiero. Ni falta que me hace, porque no es culpa mía.
Pero me puse a pensar en qué pasaría si una mañana me levantara y descubriera que, por arte de magia, soy una chica. Quiero decir, qué haría aparte de chillar histéricamente y gritar al espejo señalándome la entrepierna y el pecho, por ejemplo. Para simplificar el experimento, asumiremos que Rapun no anda por casa, y que los Duendes del Cambio de Sexo me proporcionan un físico normal y proporcionado, ni una supermodelo ni un troll de las cavernas. Dadas esas condiciones, creo que soy capaz de pensar en cuatro cosas que haría:
- Vestirme de furcia y salir a la calle. Taconazos y todo, oye. Y pasar por delante de una obra, quizá varias. Sólo para ver la reacción y saber lo que se siente, porque chicas, no necesitáis estar retocadas por Photoshop para que se os coman con los ojos. Me interesaría en particular probarme uno de esos vestiditos que siempre están a punto de dejar ver 25 cms de culo pero de alguna manera nunca llega a verse nada. Creo sinceramente que esos vestidos tienen un inmenso trabajo de ingeniería detrás. No puede ser una cosa de simples patrones. Tiene que ser una cuestión de complejos mecanismos ocultos, y quiero saber cómo funciona. Evidentemente, doy por sentado que si los Duendes tienen poderes para cambiarte de sexo, proporcionarte el vestuario no es problema.
- Tratar de distinguir colores. Es un hecho que las chicas tienen una mayor capacidad de distinguir colores que los chicos, no estoy de broma. Quiero saber realmente la diferencia entre el blanco roto y el blanco. Y solventar de una vez por todas el enigma de qué cojones es el rosa palo. Aunque creo que en realidad todo eso es una conspiración, y no existen esos colores. Pero saldría de dudas.
- Tocarme los pechos. En serio, es probable que hubiera que usar un barreno para separarme las manos de algo tan fascinante. Y sólo para mí. Yum.
- Acostarme con Rapun. Enough said.
¿Y el resto de vosotros?


Tú te aburres mucho en el curro, verdad…
comentario por Leo — 29 Octubre 2007 @ 14:58
No, qué va. Pero tengo tiempo libre, que no es lo mismo para nada. Y soy eficaz
Pero ciertamente, teletrabajar me haría más feliz. Y la pasión de los funcionarios por las reuniones es algo que me supera.
comentario por Imperator — 29 Octubre 2007 @ 15:51
Imperator, desengáñate: no existen esos colores. Es una conspiración. Son códigos que usan para hablar de cualquier otra cosa cuando estamos delante. El melón es una fruta. El mango es una fruta. El marengo nadie sabe lo que es. Y, por mucho que insistan con el gris berenjena, las berenjenas no-pochas son moradas. ¡Ah! Y los nombres de los colores de tintes para el pelo (“Explosión de Frambuesa”, “Atardecer en Siena”, “Chocolate con Canela”) no correponden a nada que salga en una guía Pantone que pueda leer un hombre, al menos no sin iluminación ultravioleta y ayuda.
Respecto a lo otro…¿En qué película era? El chavalillo nerd y su amigo el quarterback ven al bomboncito del instituto y el quarterback, en plena versión quarterback del síndrome de Stendhal, suelta:
- Diooos ¿cómo puede estar tan cerca de sí misma y no meterse mano constantemente?
Nuff said, either
PS – Menos mal que no hay que pagar por las cursivas
comentario por A. N. Ónimo — 29 Octubre 2007 @ 16:37
La madre que me parió.
Amoavé, yo estoy de acuerdo que el escenario planteado por las potrancas es un poco descerebrado.
Pero es que tu contestación es demencial, compañero. Efectivamente, es un escenario pensado por un sátiro lascivo duchándose en androsterona y simultáneamente repiqueteando una tarantela en las baldosas del baño con la punta del cimbel.
Si yo me convirtiera en mujer lo primero que haría sería posiblemente, cagarme en la puta, porque mi salario habría disminuido mágicamente un 40%. Sin hacer nada.
Y lo siguiente a experimentar, claramente, sería el orgasmo múltiple. ¡¡¡Vergas a mí!!!! O mejor, necesito una tienda de pequeños electrodomésticos, que he visto bastante Cosmopolitan como para captar ese sutil hecho diferencial de las cuatro pilas R20.
comentario por capitannapalm — 29 Octubre 2007 @ 18:21
Por cierto, maese Ónimo, grande, grande su respuesta.
comentario por capitannapalm — 29 Octubre 2007 @ 18:26
Sesudas y sabias contribuciones, sin duda. Lo del orgasmo múltiple es, sin duda, mucho más relevante que lo de los colores. Pero me mantengo firme en el resto de los puntos, especialmente el 4.
Y sí repiqueteo tarantelas en la ducha de tal manera. ¿Cómo lo sabías?
comentario por Imperator — 29 Octubre 2007 @ 20:25
Secundo todas y cada una de las frases y comentarios
Jajaja. ROY
comentario por ROY — 29 Octubre 2007 @ 20:33
Uhmm… supongo que investigaría lo del orgasmo múltiple, y si es o no un mito… Después me acordaría de la familia de los duendes del cambio de sexo, por haberme bajado el sueldo sin venir a cuento. Y después… pues quien sabe, quizá me comprara un arnés y fuera a buscar a varios cabrones de mi pasado, para descubrirles los placeres desconocidos de la estimulación de próstata.
comentario por Ibn Sina — 30 Octubre 2007 @ 14:39
Bueno, spn tesis y planteamientos que ya conocía. Pero eso no los desvirtúa. Muchas veces, en plena cabalgada, me pregunto cómo será eso del orgasmo masculino.
comentario por zirbeth — 1 Noviembre 2007 @ 10:44
Algo intenso, corto, y que se lleva básicamente tu alma.
comentario por Capitan Napalm — 2 Noviembre 2007 @ 0:34
Bueno, respecto a lo de tocarse las tetas, yo como hombre tengo culo y no me paso el día tocándomelo imaginándome que es uno de mujer.
comentario por planv — 4 Noviembre 2007 @ 22:47
Porque no es lo mismo, planv. Ni de lejos.
comentario por Imperator — 4 Noviembre 2007 @ 23:14