Acabamos de terminar de ver el último capítulo de la serie Héroes. Qué buena que es, copón. Y me reafirmo: Ando es el más grande. Y odio a Sylar con el odio ardiente de un millón de volcanes en erupción. Hijo de 100.000 putas.
Al igual que pensaba Maiko hace un tiempo, creo que las series han adelantado al cine por la derecha hace mucho tiempo, especialmente en el terreno fantástico, ciencia – ficción, terror y similar. El hecho es que por cada película buena que veo últimamente en el cine tengo que esquivar un montón de ñordos, cual si vadeara por una cloaca. La mayoría se ven venir, con otros te llevas ingratas sorpresas. No ocurre eso con las series, o al menos a mí no me ha ocurrido aún (salvo el episodio piloto de Perdidos, del que vi sólo la primera mitad y decidí que prefería machacármela con un tablón erizado de clavos oxidados).
Y es que hay que admitirlo: el formato serie tiene un montón de ventajas, y gracias a los avances en la informática, los efectos especiales ya no son terreno privado de las películas de gran presupuesto. Alcanzas mayor desarrollo de los personajes: a fin de cuentas, la primera temporada de Héroes han sido 23 episodios de 45′, lo que supone 17 horas y 15 minutos de metraje. Los argumentos se desarrollan a otro ritmo. Y lo más importante: el miedo a arriesgarse en algo nuevo que castra tantísimo el mercado del cine y la música, no parece estar presente aún en el mercado de las series, donde veo más una tendencia a ser original ante todo. Además, si eres como nosotros, no estás esclavizado por la contraprogramación. Te la descargas del tirón y te la ves a tu bola.
Bueno, los tiempos cambian. No creo que esto sea el final del cine fantástico ni nada de eso. A fin de cuentas, las series tienen sus desventajas (cancelaciones a mitad, retrasos, exigencia de un mayor compromiso) y el cine tiene aún mucho que ofrecer. Pero los productores de cine podrían aprender muchísimo del talento que está desbordando hoy día en el mercado de las series. Probablemente no lo harán. Pero gracias a Internet, nosotros no nos veremos perjudicados por la idiotez de las corbatas directivas.

