Pues acabamos de verla Rapun y yo. Es una gran película. Es de mal rollito.
La idea es que estamos en el 2027. Hace más de 18 años que no nace ningún niño. Una misteriosa pandemia de infertilidad ha vuelto completamente estéril a la raza humana. Las mujeres no pueden concebir. No ha nacido ningún niño desde entonces. Nos vamos a extinguir.
Y en esas circunstancias, ha pasado lo único que podía pasar: la gente se ha hundido en la desesperación. Una bomba atómica detonó en NY. El mundo es un caos. El Reino Unido, donde se ambienta la peli, resiste a base de estado totalitario, campos de concentración y expulsión de todos los inmigrantes, y otras simpáticas medidas por el estilo.
La peli tiene un propósito y lo cumple: el mundo está sumido en la desesperación. Toma 3 tazas de desesperación, sin leche ni azúcar. Ambiente perfectamente conseguido. Los colegios y las maternidades en ruinas. Masas de gente hacinadas en campos. Masas de gente a las que les importa todo un nabo porque nos vamos a extinguir.
En todo esto, Clive Owen, que es un funcionario de algún ministerio, es contactado por su ex – mujer, que pertenece a cierto grupo armado. Ella le pide papeles para una chica. Él debe acompañarla, y al principio lo hace por pasta. Mucha pasta. Y de ahí, en hora y media, hasta el final.
Sale Michael Caine, que está enorme. Pero enorme. Es uno de los papeles más entrañables que le he visto. El resto del reparto está genial, y un mérito extra para Clive Owen, porque creo que hace un papel muy difícil a la hora de representar a un tipo en una situación tan jodida.
Que la veáis, vaya. Pero no esperéis salir dando saltitos.