Mi última chorrada
En la barra de la derecha podéis ver la última tontería que se me ha ocurrido ponerle al blog. Es un contador de cuenta atrás. En realidad debería verse el contador, pero mi HTML-fu es débil todavía y no consigo que salga otra cosa que el enlace. Bueno, menos da una piedra.
Qué ganas tengo de acabar ya.


Rapunzell 7:51 el 5 Junio 2007 Permalink |
Yo creo que son muy hábiles al escoger un niño robot en vez de trabajar sobre la figura adulta.
A pesar de que pueda darle grima a alguien, creo que les dará mucho menos que si tuviera el aspecto de una persona mayor. Lo que Asimov llamaba “el efecto Frankenstein”.
Capitan Napalm 18:52 el 5 Junio 2007 Permalink |
Estoy dividido entre la fascinación tecnológica y la grima acojonante.
Rapunzell 23:10 el 5 Junio 2007 Permalink |
Yo estoy más del lado de la fascinación tecnológica. Más grima (mucha más) me daba el replicante que se hizo el inventor de esto a su imagen y semejanza, no sé si llegásteis a verlo.
El niño robot me da un poco de pena. En tantos cuentos de robots acaban fatal…
Leo 9:09 el 6 Junio 2007 Permalink |
En algunos cuentos de Asimov los “roboniños” acaban bien. O no demasiado mal.
Recuerdo uno en el que una madre escapa de una casa en llamas y tiene que elegir entre el niño de carne y hueso (un cabrón con pintas, como el padre) y el educado y servicial “roboniño”.
La historia la contaba el padre explicando al juez por qué se cargó a su mujer después del incendio.