El Peso del Armiño

14 Abril 2007

An Englishman in Madrid

Archivado en: Esto me ha pasado a mí — Imperator @ 15:30

La otra noche estuve por ahí con mi colega londinense Max (a.k.a Balbinus en los foros de rol donde nos conocimos) y su encantadora esposa Emma, que visitan Madrid. Es una visita que hace mucho tiempo que esperábamos.

Estas cosas me gustan, y siempre me parecen llamativas: cuando viene alguien de fuera y quieres enseñarles algo, te obligas a aprender mucho sobre el lugar en el que vives, y descubres cosas. Estoy muy contento en ese aspecto, porque estoy currándome más el conocer más cosas de Madrid y no caer en esa complacencia que muchas veces nos hace dejar de lado las cosas llamativas, bonitas e interesantes que tenemos al lado, simplemente porque están a mano, pero este tipo de visitas son un gran revulsivo.

El caso es que les enseñé un poco el Madrid de los Austrias, los llevé a algunos sitios más típicos de por allí, dejamos (conscientemente) que nos clavaran, y luego acabamos en Lavapiés de copas. Parecían encantados con el tema, y no dejamos de hablar. El acento escocés de Max es un poco duro al oído, pero me desenvolví bien. Su chica es bastante más comprensible, y además es una persona que dejó la abogacía para dedicarse a ser “consultora en vinos,” lo cual me parece un trabajo que tiene ser la leche. Me contaba que cuando vuelvan el lunes a Londres, ella tiene que salir de nuevo de viaje, para ir a un sitio a que le paguen por beber vino y opinar sobre ello. Un poco como aquello que decía el Capi en aquella entrada de su blog llamada Vino y Guitarras:

Dame alguien motivado para los hobbies y disciplinado para las cosas profesionales. Y si se juntan las dos cosas, dejad paso a esa persona porque de ella es la tierra y todo lo que en ella habita.

Parece que Max se ha casado con una persona así. Y es un placer aprender tanto.

Creo que, en el fondo, Max me cae tan bien porque, en un entorno donde la mayor parte de la actividad se centra en insultar los juegos favoritos de los demás, su principal interés es preguntarle a la gente acerca de qué cosas les gustan y qué cosas no, cómo son sus juegos favoritos y por qué, y aprender cuanto pueda. Y es un modelo a imitar: a menudo, se trata de aprender del resto, y dejar que el resto elija si quiere aprender algo de ti.

Como no ha probado nunca, la comida argentina, mañana me los llevo a la Farfalla a comer. Si tenemos suerte, Rapun vendrá con nosotros, y Max conocerá uno de mis restaurantes favoritos aquí. Y espero aprender mucho. Sobre todo de lo que hay que hacer para que te paguen por beber vino. Suena bien.

La primavera la sangre altera.

Archivado en: Esto me ha pasado a mí — Imperator @ 13:40

Será la primavera, o no sé lo que será, pero el caso es que Barbián (mi gato) lleva unos días bastante salido, lo cual no deja de tener su mérito si consideramos que lo capamos hace ya un tiempo considerable. Pero el caso es que cada vez que llego a casa me encuentro tiradas por el suelo unas mantas que habitualmente usamos en el sofá, echas un guiñapo, y con las que en alguna ocasión hemos sorprendido al campeón mientras se daba un homenaje.

Es bastante desconcertante, la verdad. La primera explicación que se me ocurre es que hay algún núcleo cerebral que le dice a mi gato que es la hora de salir a mojar el churro, al margen de que sus gónadas ya no estén ahí. Como la Beba (mi gata) no está por la labor de jugar a los médicos con el Barbián, y demasiado es que juega con él de vez en cuando, imagino que el Barbián ha tomado el camino de la autosatisfacción más cómoda. Después de todo, la manta no se va a revolver y arañarle la cara en mitad del tema. Tampoco hay que perseguirla.

Si alguien entiende más de gatos y quiere darme una respuesta, es bienvenido. Yo sé que la castración en seres humanos no extingue necesariamente el impulso sexual, sólo lo atenúa. Lo que me sorprende es que, aún teniendo un impulso atenuado, lo satisfaga con una manta y no con una gata que tiene a mano.

Por otro lado, se me ocurre que las mantas están impregnadas del olor de Rapun y del mío, y entonces decido no darle más vueltas al tema.

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