Quién te ha visto y quién te ve.

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Este era Barbián cuando llego a casa con Rapunzell y conmigo:

Barbián jovencito

Este era Barbián con un mesecito de vida.

Ahora es un morlaco de 8,5 kilos, que poco se parece a aquella pelusa que podía sostener con una mano. Pero hay cosas que no cambian, como su amor por las personas, su manera de ronronear como una bestia, o el descaro con el que lo hace todo.

A veces todo ha de cambiar mucho para que pueda seguir siendo lo mismo.

Como la mala hierba

Pues seguimos aquí. Año nuevo, plantilla nueva, y veremos qué pasa este 2012. Lo que no pasa ya lo sabemos: el mundo no se acabará porque una cultura arbitraria se quedara sin calendarios o algo así. La gente seguirá siendo la misma, y muchas cosas seguirán igual. Probablemente las cosas que cambien nos cogerán por sorpresa, porque la mayoría de las veces el esfuerzo necesario para cambiar es algo que decidimos que queda fuera de nuestro alcance.

A día de hoy 146.324 personas han pasado por aquí (mas las que pasaron en la anterior encarnación del blog, que no sé cuántas fueron). Como siempre, no tengo idea de para qué lo hicieron la mayoría de ellas. Es una extrañeza, en una época (breve como todas las épocas de Internet) en la que los blogs personales como este, que no tienen un foco claro, y que van por ahí sin una periodicidad fija, son una rareza y una especie quizá a extinguir. De las personas que escribían regularmente en un blog cuando yo empecé a hacerlo, no queda ninguna en activo, todos los blogs quedaron en silencio. Por supuesto, ellos y ellas siguen por ahí, simplemente en otras cosas.

El año pasado escribí 27 entradas, lo cual sale a algo más de 2 entradas al mes. No está mal, aunque no es lo que fue. Tampoco yo soy el que era cuando empecé en esto. Este año me gustaría mejorar ese promedio. Ya veremos si se consigue.

En todo caso: feliz año 2012 a todos, espero que mejore el 2011, y que todos sigamos aquí para verlo. Nos leemos.

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