Va un tipo en Columbus (Ohio) y decide que su nueva manifestación artística va a ser un túnel de madera de unos 7 m de largo. Durante el tiempo que su obra esté expuesta, el artista permanecerá dentro del túnel y violará a todo el que entre, de modo que las personas puedan experimentar un verdadero asalto sexual. El artista (Richard Whitehurst) afirma que hará cuanto esté en su mano para que las personas que entren lamenten haberlo hecho, y además está dispuesto a ir a la cárcel en nombre de su arte. Por último, afirma que dado que el túnel se estrecha a medida que te acercas a la zona “del proyecto”, los tipos grandes y fuertes (incluidos oficiales de policía) tendrán muchos problemas para defenderse, además de algunos ases en la manga que el tipo afirma tener para dominar a cualquiera que entre. Podéis leer la reseña completa aquí.
Podríamos discutir sobre si este tío es un narcisista, un soplapollas, un genio o un idiota.
Podríamos tener una discusión completa sobre lo que es y no arte. Sobre si es el artista o la audiencia quien decide si algo es arte o no. Y por qué.
Pero no me interesa eso. Tengamos una discusión sobre el odio y la ira.
Un tercio de los comentaristas en esa noticia se lo tomaron personalmente.
No sé dónde lo leí, pero parecía bastante intuitivo: 9/10 violadores en grupo disfrutaron de la experiencia.
No existe este túnel. Este proyecto no se ha llevado ni se llevará a cabo. El impacto artístico está en la discusión acerca de él. Así que un punto por ser un troll exitoso.
Pero si la meta del arte es hacerte reaccionar, en un tercio de los comentarios la reacción fue de odio:
- Alguien debería convertir esta obra en el Túnel de la Autodefensa y disparar a ese cabrón en la puta cara
- Sospecho (espero) que alguien entrará con una cañería de plomo y le abrirá la cabeza cuando intente hacer su truco.
- Por favor, que alguien queme esto con él dentro en nombre de la humanidad.
- ¿En ese estado puedes llevar armas ocultas, no? Mr. Whitehurst, le presento a mi amigo Mr. Glock. Problema resuelto.
- Me aseguraré de llevar mi Glock – 9 antes de visitar la exposición (este seguro que va mucho a los museos de todos modos).
La gente que no tenía armas llevaba… negros:
- Probablemente no será verdad, pero si lo es deberíamos conseguir a alguien como Mike Tyson que es duro, chugo, y tienen la actitud necesaria. Después de que Mike le rompa el culo y le arranque la oreja a bocados, ÉL será arte.
- Estaré allí y soy grande y negro
Las referencias sobre violar al arista no fueron sorprendentes:
- Sería interesante si alguien con VIH se decidiera a dar un viajecito por el túnel.
- ¿Hay algún gay grande y fuerte que desee pasarse y hacerle un ojete nuevo a este tipo en su pequeño túnel? ¿Ya sabes, por amor al arte?
- Si Dick Whitehurst está buscando impctar, ¿por qué no enviar a un convicto por violación con una larga historia de abusar de sus compañeros de celda? No puedo imaginar un final feliz más adecuado.
- Alguien con SIDA deberia ir allí y pegarle el VIH, y cuando acabe de violarle le dijera: “Tengo SIDA… ¡y ahora tú tambien!”
Algunos fueron bastante creativos:
- Dice que se tirará a cualquiera que entre – ¿por qué no enviar animales agresivos como cobras, tejones, puercoespines?
- Dos palabras: Chuck Norris
Me interesa ese tercio de gente que expresó esos sentimientos. ¿Por qué tanta hostilidad? Primero, no tienes por qué ir allí y ser violado. Este es el único caso de la historia en el que la víctima realmente lo andaba buscando. Más aún, ¿por qué no diriges esta ira contra los violadores de verdad? He leído muchas veces sobre zonas de ciertas ciudades donde eres violado sí o sí. Por ejemplo, hace años, la 180 con Broadway en NY. Allí te violaban sí o sí, siempre había uno de guardia (imagino que harían turnos. Otras veces el violador es alguien conocido que opera en un barrio y todos lo saben.
Pero nadie coge el metro para ir a matar a ese tipo. De hecho, se acepta su existencia, se le cede una calle o un barrio (como l’Eixample). No te gusta ese tío, claro, pero no le odias, lo sacas de tu mente, sacas toda una zona de tu mente de tu cabeza para no pensar en él. Mientras tanto, este artista, este tipo normal que sólo viola voluntarios, que de hecho no ha violado a nadie – este tipo merece el SIDA.
“Pero este tío es un cretino/malvado/narcisista/gafapasta” ¿Y el violador de l’Eixample (cualquiera de los dos) no lo es? ¿Viola a mujeres porque está en el paro?
“¡Pero pretende que la violación podría ser un arte!” ¿El crimen de fingir ser un artista es peor que el crimen de una violación de verdad? ¿Por qué no haces nada respecto de este?
Etcétera.
Todos los argumentos sobre la violación se caen solos. No odias a este “artista” porque es un violador, le odias por que no lo es, no sabe que no lo es, pero va a violar a alguien de todos modos.
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Cyril Connolly dijo, “El odio es la consecuencia del miedo; tememos algo antes de odiarlo.” Se equivoca.
No sabemos mucho sobre la ira o el enfado, pero la naturaleza de la furia está bastante bien descrita. Si estamos de acuerdo que los sentimientos de ahí arriba son furia – el odio irracional, fuera de toda proporción, que cualquier observador describiría como enloquecido – hay mucho que aprender de ello.
Primero, la furia viene porque este tío es más débil que nosotros. Cuando nos sentimos seguros, y no estamos asustados de él, somos libres para estallar (por eso la gente se pelea en la carretera a veces, nunca en un ascensor).
En todas las pelis de miedo nadie, ni personajes ni audiencia, odian al asesino. Tienen demasiado miedo para odiarle. A menudo se ponen de su lado, de hecho – nos reímos del modo horrendo que el tío tiene de matar a sus víctimas. Y al revés: sólo cuando empiezan a odiarle, cuando sienten esa furia, son lo bastante poderosos para acabar con el asesino.
El miedo asume que hay infinitas posibilidades: lo que temes tiene un poder infinito, infinitos recursos, una infinita resolución, y una identidad desconocida. El odio viene cuando conoces todo eso. Ciryl Connolly no dijo “si sangra, podemos matarlo” (lo dijo Conan de Cimmeria). Pero debería haberlo dicho.
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No tengo evidencia pero apostaría que ninguno de los comentaristas tiene un arma, es negro, ni ha violado a nadie. Especularía, pero no apostaría, con que nunca han estado en un túnel antes, tampoco.
Toda la furia procede de un ataque a nuestra identidad. De modo que la pregunta “¿Por qué se cabrea tanto esta gente?” debería replantearse como “¿Qué hay en este artista / escenario que amenaza su identidad?” Ellos no temen ser violados, porque no tienen que entrar en el túnel. Sólo responden a las palabras del artista. Esa es la amenaza.
La razón por la que no temes a este artista y la razón por la que le odias son por tu posición sobre él. Sabes que es un artista, cómo piensa, qué pinta tiene (hay fotos en el artículo) etc. Puedes hacer juicios incorrectos basados en esta información (p.e., todos los artistas tienen mdia hostia) pero lo importante es que tienes una imagen coherente de él.
El hombre en la 180 con Broadway del que no sabes nada en absoluto es “un violador,” tiene el derecho a esa identidad y no te vas a meter con eso.
Este artista no es un violador, no tiene derecho a asumir la identidad que desea, a autodefinirse como tal. ¿Cómo se le permite darse a sí mismo esa clase de poder, tanto poder? Tú no puedes hacerlo, no podrías asumir esa clase de poder, no podrías ser “un violador”, porque no eres esa clase de persona. ¿Por qué puede él?
Pero el no puede, tampoco. Él no es esa clase de gente.
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Cómo violar a todo el mundo de una vez
La lección que sacamos de aquí.
Si diriges un periódico y quieres que el público tema a alguien, enfócate en la identidad y no ofrezcas detalles inconsistentes con esa identidad; pon la identidad de esa persona (“violador”, “terrorista”) como lo primario. No le describas, decláralo. Si es un terrorista, come niños crudos, mea napalm y mató a sus padres por su ideología.
Para hacer que la gente odie algo, empieza con el miedo pero entonces ataca la identidad. Ofrece información por lo demás irrelevante que brinda no una luz negativa – demasiado obvio – sino que aporta contraste
Para el resto de gente que no intenta destruir la civilización para vender unos ejemplares más, este consejo:
Cuando te encuentras odiando algo que no ha dañado directamente con una furia ciega, puedes estar seguro de que no es la persona lo que odias, en absoluto, sino algo acerca de ella que amenaza tu identidad. Encuentra qué es. Este simple consejo puede cambiar tu vida, te lo garantizo.
Missplaced 14:38 el 5 Febrero 2010 Permalink |
Ahora me ha picado la curiosidad… debo tener el DSM muy oxidado porque con otras personas me resulta más o menos fácil encajarles en alguna categoría.
Evidentemente ninguno llega a cumplir todos los criterios diagnósticos, es más una aproximación de hacia dónde apuntarían, como un juego personal involuntario… (supongo que debe ser alguna especie de deformación “vocacional”, porque profesional va a ser que no, que no me gano la vida con eso).
Pero contigo no lo veo >_<
Por cierto, al final nos hemos dejado en el tintero ese tema, no me has contado lo de la vuelta al curro de clínico. El próximo café más pronto, I promise!!
El Mario 1:40 el 6 Febrero 2010 Permalink |
Inspirador. Realmente inspirador.
Tengo que dejarme llevar más por la cojonudología…